El susurro
Navegando con la suave brisa de la mañana, sentada en el faldón de popa y mirando al infinito, dejo que mis pensamientos se enreden e hilen historias imposibles que el viento de poniente termina llevándose. El agua salada acaricia mis pies y deja una estela sobre el mar, como si escribiera un poema efímero que me mantiene hipnotizada. De fondo se escuchan risas, canciones y conversaciones; me llaman, pero son voces que el viento arrastra lejos de mí. Y yo disfruto del momento. Aquí, sentada en este velero, aislada en mi pequeño mundo secreto, cierro los ojos y siento el agua fresca en mis pies, el viento en mi cara, el sol en mi piel, la sal en mi paladar… y en mis oídos, la caricia del susurro de este mar mío, el mismo que desde pequeña he disfrutado y que tantos secretos guarda. A veces, cuando presto mucha atención, me los cuenta. Secretos de amores y traiciones, de odios y anhelos, de esperanzas imposibles; secretos de vidas que intento plasmar en un papel con sumo cu...