Lo que sé de mis cicatrices
Lo que sé de mis cicatrices de los muslos: cuando se han curado y tienen el aspecto de una cordillera, las voy raspando con las uñas de los dedos gordos hasta que se vuelven a abrir y sangran, y entonces, vistas como si fueran un paisaje, parecen un cordillera con una gran erupción volcánica. Las cicatrices abiertas y cerradas varias veces se convierten en cordilleras, son la mejores, son cicatrices gruesas y elevadas, como escritas en braille. Cuando las cicatrices abiertas se infectan y supuran, blanquean, y entonces parecen una cordillera nevada que duele, y este dolor me excita. Cuando ocurre el silencio, a veces me resulta muy difícil reprimirme y me pellizco los muslos hasta hacerme sangre. Cordilleras volcánicas y luego cordilleras nevadas. Verlas de cerca, acercar las manos a los ojos con una buena luz blanca y examinarlas, como si fueran un mapamundi, y hacer heriditas en ese paisaje, y ver cómo se forman cordilleras volcánicas, que sangran, que mal tratadas se convierte en ...